¿Un policía de caminos o su majestad?

¿Un policía de caminos o su majestad?

Si eres mexicano y naciste en el siglo pasado, este seguro que te encuentras familiarizado con la figura de Pedro Infante, uno de los artistas rancheros más recordados de los últimos 60 años. La versión oficial dice que murió en un accidente aéreo a mediados de los años 50.Pese a eso, la gente siguió diciendo por décadas que sólo había sido un rumor y que “Pedrito” se había retirado de la farándula debido al cansancio y agotamiento que le causaban las jornadas en el set de grabación.

A donde quiero llegar es que del mismo modo en el que los mexicanos fincan sus mitos con elementos de ficción y realidad, también lo hacen los españoles a través de sus ya conocidísimas leyendas urbanas españolas.

Por ejemplo, existe gente en la península ibérica que asegura que fueron rescatados en la carretera por el mismísimo Rey de España. Así es, un suceso común es el que estoy a punto de contarte:

Imagina que vas transitando por la carretera y de repente escuchas un ruido proveniente de la parte inferior de tu vehículo. El volante se mueve un poco pero tú sigues, pues piensas que golpeaste algún desperfecto del asfalto.

Luego comienzas a sentir que la tracción no es la misma y decides detenerte para echar un vistazo. Bajas del carro y observas como el neumático trasero derecho se ha reventado.

Te agarras la cabeza con ambas manos, pues recuerdas que desde hace más de un semestre no llevas llanta de refacción en el maletero.

– ¿Y ahora qué voy hacer? Para colmo de males, mi móvil se ha quedado sin cobertura.

Cuando piensas que está todo perdido, un motociclista con uniforme de policía se acerca a ti a toda velocidad. El oficial desmonta rápidamente y te tranquiliza diciéndote que él puede arreglar el desperfecto con uno de los parches que trae en su chaqueta.

En cuestión de minutos, la rueda queda totalmente reparada e incluso da la impresión de que ha sido inflada nuevamente.

Le das las gracias al policía y este se quita el casco para verte a los ojos. En ese instante te percatas de que es su majestad quien fue en tu auxilio.

Veremos si ahora con la coronación de Felipe VI, estas historias siguen ocurriendo o tienen alguna variación.

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