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La aparición de Eva

Uno de los cuentos de terror tenebrosos que a muchos hemos podido oír es que existen almas o fantasmas que aparecen en mitad de la oscura carretera o ingresan a vehículos indicando direcciones para después desaparecer minutos antes de llegar al lugar señalado, el cual puede ser ir a una casa o a un tétrico cementerio, esto lo hemos escuchado muchas veces, la historia que contaremos a continuación es similar a las de este tipo.

Hace algunos años una mujer había dedicado su vida para curar y ayudar personas, ella era enfermera y siempre colocaba en primer lugar la salud de los demás, un día cuando ya estaba por llegar a su casa se apareció una mujer quien con lágrimas en los ojos le pidió que vaya a su hogar para que visite y ayude a su esposo que se encontraba muy enfermo.

Antes de partir hasta aquel desconocido lugar para ella, fue a ver a su vecina y emprendió el camino, buscando el sitio que le habían indicado se le hizo de noche, al parecer la enfermera no supo interpretar bien las señales que le habían indicado por lo que se perdió y termino entre los cerros, al adentrarse más entre ellos, los animales del lugar empezaron a gritar su nombre “Eva, Eva” espantada ella se echó a correr, tratando de escapar de las fieras, pero se terminó perdiendo y desapareció sin dejar señal alguna.

Las personas que van por ese lugar afirman que se puede ver a una dama que va vestida de blanco con lo que aparenta ser un traje de enfermera, algunos de los que pasan por el lugar en auto afirman verla sentada junto a ellos, siempre se mantiene en silencio y sin hablar, por lo general ella se desvanece justo antes de llegar al cementerio.

La aparición de Eva

La refaccionaria

La refaccionaria

Mi papá llevaba tiempo buscando un local grande en donde poder instalar su nueva refaccionaria. El negocio donde estaba ya no era suficiente para atender a la inmensa cantidad de clientes que tenía. No obstante, le interesaba que dicho inmueble estuviera ubicado en una zona transitada y sobretodo que el precio del alquiler fuera razonable.

Uno a uno revisaba los anuncios clasificados, hasta que encontró uno que supuestamente cumplía con sus expectativas:

– Mira este anuncio hijo. ¿Qué te parece?

– Wow el local es muy grande y aunque la zona no es muy buena, está bien comunicado. ¿Cuánto piden?

– Eso es lo mejor. La señora que lo está rentando únicamente quiere $6000 mensuales. Voy a llamarla por teléfono para ver si hacemos un contrato de varios años.

Dicho y hecho, para la semana siguiente mi padre ya contaba con las llaves del local. Me acuerdo perfectamente que fuimos a verlo y yo me quedé sorprendido al percatarme de las condiciones tan deplorables en las que se hallaba.

– Papá, está horrible. Hay manchas raras por todas las paredes. Con el trabajo y el dinero que le vamos a invertir a esto fácilmente podríamos elegir otra opción.

– No seas negativo hijo. Con un poco de pintura y unos resanes aquí y allá quedará como recién edificado.

Regresamos a casa y aproveché un pequeño descanso para compartir una foto de local que había tomado con mi celular. A los pocos minutos de que la fotografía apareció en mi muro, recibí decenas de comentarios que contenían referencias a leyendas breves. Para que se den una idea, era algo como esto:

“No puede ser, ese es el local donde asesinaron a la familia Manjarrez”.

Indagué un poco en la red y vi que efectivamente en ese local habían matado a una familia. La víctima más masacrada fue una mujer. Mi cuerpo temblaba y de mi boca salió un grito de miedo:

– Papá, ¿es esta la mujer con las firmas el contrato?

– Sí, es ella ¿por qué?

– Lee por favor el pie de foto.

“Georgina Melquiades 1964-2012”.

Mi papá salió del cuarto y fue a buscar las llaves para devolverlas, pero éstas se habían esfumado.