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El misterio del Santo sudario

El misterio del Santo sudarioEs considerada la reliquia más importante de la humanidad. El santo sudario es una tela de lino que presenta marcas de un ser humano que ha sido víctima de una crucifixión. Aseguran que es una tela de Turquía, en la que se puede ver la cara de Jesús y el cuerpo entero cuando se despliega. Se conserva en la catedral de Turín y todavía se busca a través de procedimientos científicos la fecha de su elaboración. Se ha dicho que es la primera fotografía de la historia.

La Iglesia católica coincide que es la tela con la cual se envolvió a Jesucristo en el santo sepulcro y que luego de su resurrección su figura quedó grabada en el lienzo. A pesar de haber sido sometida a muchas pruebas y estudios científicos no se ha podido determinar su edad. En 1988 la tela fue sometida a la prueba de carbono 14 que atribuyó la edad del lienzo a mediados del siglo XIV, o sea 14 siglos después de la muerte de Cristo.

En 2002, un restaurador que trabaja cada año con la tela, aseguró que encontró patrones de costura del lienzo, similares a los encontrados en la fortaleza judía de Masada entre el 40-73 a. C. Quienes la han visto aseguran que tiene marcas de azotes, de la corona de espinas, sangre seca y salpicaduras. Científicos norteamericanos aseguran que la tela del santo sudario está muy contaminada (y sobrevivió a tres incendios) y por ellos dio un resultado erróneo después de la prueba del carbono 14. Su composición química pudo haber sido modificada por el paso del tiempo.

El maizal

El maizal

La mayor parte de mis conocidos, por lo menos han escuchado dos relatos cortos de terror que abordan el tema de los códigos que aparecen en los campos de trigo. Estoy seguro que tú también has oído algo sobre eso.

No obstante, el día de hoy no voy a referirme a estos fenómenos ligados con los extraterrestres, sino lo que le ocurrió a una chica, mientras caminaba por una vereda que estaba junto a un maizal.

Tania era una chica de campo a quien cuestiones como la oscuridad o estar a solas en un sitio despoblado, no le producían el menor temor. Al contrario, se divertía imaginando que era perseguida por criaturas monstruosas.

Sin embargo, una noche en la que la luna llena se ocultó de repente, sintió miedo al ver que ni siquiera podía ver sus pies de lo obscuro que estaba todo.

Inconscientemente apresuró el paso, con el fin de llegar a una zona más iluminada. A pesar de eso, la vereda parecía interminable y el recelo ya para estas alturas se había convertido en pavor.

Para empeorar las cosas en el aire se oían lamentos muy similares a los que emiten los coyotes a la hora de comer. De pronto, algo tocó su hombro y una voz tenebrosa le dijo:

– ¿Crees en los hombres lobo?

– Por supuesto que sí, también creo en vampiros y momias. Dijo la chica con una voz que apenas se podía entender.

– ¡Qué bueno que me lo dices! Un alto porcentaje de mis víctimas piensan que sólo somos una leyenda. Es magnífico ver que al menos alguien conocerá la identidad de su asesino antes de morir.

Tania giró la cabeza y detrás suyo se hallaba un hombre lobo con el hocico abierto, dispuesto a hundir sus dientes en la cabeza de la joven.

El grito que ella lanzó, hizo que los pobladores cercanos acudieran al lugar acompañados de armas de fuego y antorchas encendidas. Mas cuando lo hicieron, ya era tarde, únicamente encontraron los restos de Tania junto al maizal.

El misterio de los espíritu de Disneyworld

El misterio de los espíritu de Disneyworld

Los parques de diversiones, son lugares que están destinados a pasarla bien, divertirse en familia, experimentar todo tipo de sensaciones en los juegos de altura y velocidad, entre otras cosas, pero si no se tiene el suficiente cuidado, el final del paseo puede ser otro, tal como les ha sucedido a muchas familias que visitaron el parque de diversiones de DisneyWorld. Desde que el mismo fue abierto, ha sido el escenario de varias muertes horribles, en su mayoría de niños o jóvenes quienes sufren todo tipo de accidentes en las atracciones del parque.

Los dos parques principales de Disney tienen grandes hoteles donde las personas que vienen de lejos a disfrutar del parque pueden hospedare y tener una estadía tranquila. Esto permite también que el parque pueda ser recorrido de noche, una opción sin dudas muy buena para los adolescentes y jóvenes que se quedan en los enormes predios o al menos así era hasta hace un tiempo, donde han comenzado a documentarse experiencias paranormales de varios tipos, testificados por muchas personas que se han topado con figuras fantasmales de niños o bien que han experimentado presencias en las habitaciones de los hoteles.

Curiosamente, uno de los casos a los que más se les prestó atención, fue un niño quien de noche, decía ser visitado por un muchacho de unos quince años en su habitación del hotel, la cual compartía con sus dos hermanos mayores los cuales dormían. El decía que su amigo le contaba que había muerto en el parque por querer pasarse de listo al bajarse precipitadamente de un juego y que esperaba que un día sus padres volviesen al parque para poder verlos, a pesar de que ellos no pudieran verlo a él. El pequeño que fue víctima de esta experiencia sobrenatural contó esto a sus padres, quienes creyéndole a su hijo, contaron esto a los encargados del parque. Cuando le preguntaron cómo era ese muchacho, el niño detalló minuciosamente como era él e increíblemente sus rasgos coincidían a la perfección, incluyendo la última vestimenta que usó, con los de un muchacho que había muerto en una de las atracciones, hacía un año atrás.

La familia manifestó que no sabía nada sobre la muerte de ese muchacho y dijo que de haber sabido, no le hubiesen contado a su pequeño hijo de un hecho tan triste. Este, es solo uno de los muchos casos que se han sabido, de personas que tienen contacto con los espíritus de DisneyWorld y hasta se cree que con éstos mismos quienes ocasionan más muertes en estos lugares.

El aura maligna

El aura maligna

Ese día René estaba muy contento, ya que la semana anterior sus jefes le habían comunicado que a partir de ese lunes se convertiría en gerente de la sucursal en la que trabajaba.

Caminó apresuradamente, para no llegar tarde, pero desafortunadamente se topó en su camino con calamidades que no lo dejaron cumplir con su objetivo. El transporte público en el que viajaba impacto con una barda de contención, provocando que muchos de los pasajeros tuvieran lesiones de gravedad.

Los medios de comunicación llegaron al lugar y rápidamente lo entrevistaron, pues llamaba la atención de que a él no le había ocurrido nada.

– Señor cuéntenos como pasó el accidente.

– Nuestro autobús iba por su carril, cuando de momento se le metió un tráiler, el chofer trató de esquivarlo pero fue inútil.

– Díganos qué hizo para salir ileso, habiendo tantos heridos aquí e inclusive algunos fallecidos.

– Para serle honesto, no recuerdo nada de lo que pasó. Lo último que viene a mi memoria es que segundos antes del choque, algo me envolvió y me protegió.

– ¿Quiere decir algo así como un ángel?

– No, más bien como una criatura con colmillos, de esas que aparecen en los cuentos de terror.

– ¿Sintió miedo?

– A primera instancia no, pero ahora que se lo estoy relatando se me puso la piel de gallina, pues no sé si sucedió en realidad o fue producto de mi imaginación, debido a lo alterado que estaba.

Momentos antes determinar la entrevista, René cayó en una especie de trance y empezó a convulsionarse y emitir sonidos extraños. Fue trasladado al hospital y posteriormente murió a las pocas horas.

Un sacerdote que se comunicó a la estación de televisión, indicó que posiblemente aquel hombre había sido víctima de una posesión demoniaca. La gente dice que esta es una de las maneras preferidas que tiene el diablo para adueñarse de las almas de los seres humanos.

Un cuento

Un cuento

Cuando era niño, mi padre acostumbraba leerme por lo menos dos cuentos. Los libros eran de todos tamaños, había unos que apenas cabían en el estante, en tanto que otros cabían en cualquier recoveco. Las temáticas eran de lo más variadas, pasando por los típicos cuentos de hadas o de princesas, hasta aquellos que poseían un trasfondo o moraleja que debías descubrir.

Al llegar a la secundaria, quise saber si sería capaz de escribir un cuento por mí mismo. El primer obstáculo que tuve que sortear fue que no se me ocurría nada “nuevo” para escribir.

Cuestión aparte era el total de palabras que compondrían mi historia, pues había leído en varios textos que un cuento corto puede tener menos de 50 palabras. Sin embargo, la verdadera dificultad reside en saber cómo acomodar los hechos para que tengan coherencia y sean sencillos de entender.

El primer paso consiste en elegir cuál será el motivo principal del relato. Por ejemplo, una guitarra encantada. Si estamos complacidos con esa temática, no debemos perder el tiempo en desarrollar otras cuestiones, para eso existen otros géneros literarios como es el caso de la novela.

Hablando justamente de esto, no es aconsejable incluir en el cuento un número que sobrepase los cuatro personajes principales, ya que no nos dará tiempo de contar todas sus peculiaridades y por consiguiente, el lector tendrá algunas dudas sobre su desenvolvimiento en la trama.

Un cuento infantil

Ya en el segundo paso, estamos a punto de comenzar a estructurar las partes esenciales que enlazarán las distintas ideas en un solo conjunto. Puedes utilizar el recurso de la destrucción, únicamente cuando sea necesario para sentar un precedente.

Por ejemplo, retomando el caso de la “Guitarra encantada”, podríamos hacer lo siguiente:

“En el callejón de San Andrés cada 26 de marzo ocurre algo sorprendente, cuando el reloj de la plaza central marca las 11 de la noche, aparece al fondo de aquella callejuela una pequeña guitarra.

Nadie sabe cuándo apareció por primera vez, ni quien es su dueño. Hombres y niños han intentado cogerla pero al acercarse a ella, aparece en el cielo una luz fulgurante y el instrumento se esfuma de inmediato”.

Estos dos párrafos implantan la idea principal en la mente de quien está leyendo la historia. ¿Por qué en esa fecha en particular?, ¿Qué otros poderes tendrá? Etcétera.

A veces es difícil escribir con el mandato de crear bosquejos simbólicos, no obstante, si esto llega a conseguirse, el cuento seguramente se convertirá en un éxito de ventas.

Cuento infantil

Dentro del tercer punto, nos adentraremos a entender los significados tácitos de las palabras. Dicho de otra manera, los cuentistas deben hacer todo lo que esté a su alcance para que el leyente saque sus propias conclusiones de varias efemérides que ocurren en un cuento. Los finales abiertos son una de herramientas más usadas en esos casos, pues de ese modo cada quien le otorga un significado distinto al desenlace.

Otro elemento que también puede funcionar a la perfección es utilizar un giro argumental. Esto es, cambiar el desarrollo lógico de una situación.

Finalmente, trata de usar sinónimos, sobre todo en los casos en los que te refieras al mismo elemento en un párrafo.

Por ejemplo, “El cuerpo de la guitarra estaba adornado con motivos multicolores, el diapasón era de color café oscuro y su clavijero tenía un tono rojizo. Esas características hacían de aquel instrumento de cuerdas algo exquisito”.

La historia de la Sallana

La historia de la SallanaLa historia de la Sallana es una de las leyendas de México más contadas en la actualidad, debido a que deja una enseñanza bastante profunda que le servirá a más de una persona que tienda a pensar en lo que dirán los demás, antes de vivir tranquilamente su vida.

Érase una vez una familia que vivía en la localidad de Villavicencio de una manera muy cómoda, ya que tenían el suficiente dinero para no tener demasiadas preocupaciones, algo que muchos de su entorno aspiraban a llegar.

La mujer joven que llevaba al frente a la familia, era una persona con mucha desconfianza, es por ello que siempre estaba pendiente de lo que dirían las demás personas antes de vivir su vida de manera normal, es por ello que muchas de las acciones que realizaban eran para hacerse ver a sus amigos y conocidos con los cuales trataban habitualmente.

La mujer se logró enterar de un rumor que había corrido por todo el pueblo, en donde la tenían como protagonista, ya que era engañada por su marido con su propia madre, algo que la devastó, por lo que atinó a realizar acciones desproporcionadas que la llevaron directamente al manicomio.

La mujer utilizó un revolver para matar a su hijo rápidamente sin que nadie se enterase. Luego mientras su marido dormía, ésta lo decapitó con un cuchillo de la familia, el cual atesoraban por su enorme valor sentimental. Y por último se dirigió la misma noche que decapitó a su marido a la casa de su madre para incendiarle la vivienda, y de esa manera lograr que ella muera bajo las llamas, y sepa lo que es el dolor de destruir a su familia al haber tenido relaciones con su esposo, algo que nunca fue comprobado.

El archivo maldito

El archivo malditoSe lo dijeron sus amigos, pero Fred no hizo caso: Qué por favor no descargara el archivo que estaba en el código de barras, y que alguien había dejado pegado en el portón de la entrada de la universidad, ya que podría ser un virus. De hecho en la hoja en que estaba grabado el código de barras, bien decía: “Archivo maldito, bajo ninguna circunstancia usted descargue esto”.

Fred sabía bien, que ese mensaje en la hoja donde se encontraba el código de barras, usaba la psicología inversa para incitar a la gente a descargar dicho archivo. También sabía que podría ser algún potencial virus, pero esto no le preocupaba, ya que él estudiaba para informático y ya le había hecho frente a muchos tipos de malware, en innumerables ocasiones. Así que desoyendo las advertencias de sus amigos, escaneó el código de barras con su Smartphone, descargó el archivo y procedió a instalarlo.

Apenas hubo instalado dicho archivo, apareció en el fondo de pantalla de su móvil una foto en blanco y negro de una niña y un globo, junto un temporizador que empezó descontar el tiempo desde los 5 días, y un mensaje que decía: “Ahora distribuya el código de barras en 10 lugares distintos, antes de que el temporizador llegue a cero, o usted morirá”. Cuando Fred trató de cerrar el archivo, no pudo hacerlo. De hecho intentó apagando su móvil, sacándole la batería y encendiéndolo de nuevo, pero la imagen en blanco y negro de la niña y su globo siguieron fijos en la pantalla. Fue ahí donde se dio cuenta que en efecto se trataba de un virus.

Los siguientes tres días trató de desinfectar su móvil, haciendo uso de la colección de antivirus que tenía en su computador, después trató de hacer un borrado completo. Pero todo fue en vano, nada funcionó. En la pantalla de su Smartphone seguía la niña y el globo, a un lado el temporizador mostrando que faltaban 47 horas para su muerte y el mensaje que le pedía distribuir el código de barras por 10 lugares distintos antes de que el temporizador llegase a cero, para salvar su vida de una inevitable muerte. «Las estupideces que inventa la gente -pensó Fred- Y lo peor es que muchos idiotas se lo creen».

Al día siguiente, después de rebuscar por un enorme laberinto de carpetas que poseía dicho virus, encontró un archivo bloqueado, el cual era responsable de que se bloquearan las demás funciones del teléfono y por ende solo apareciera el fondo de pantalla. Así que procedió a eliminarlo. Pero al encender su móvil lo único que volvió a aparecer fue la foto de la niña con el globo, aunque esta vez en la cara de la niña había una sonrisa, y el temporizador diciendo que le quedaban 23 horas de vida.

Anocheció y amaneció nuevamente, y Fred hizo lo que su orgullo no quería que hiciera: Ir a buscar ayuda a un técnico especializado. Por eso ese día deambuló por toda la ciudad y visitó los mejores técnicos de computadoras y celulares que conocía, hasta un primo suyo el cual era ingeniero en sistemas, pero ninguno pudo eliminar el virus.

Esa noche, el temporizador le estaba señalando que le quedaban dos horas de vida. Fred estaba furioso, se imaginaba que tal vez esas horas de vida eran las que le quedaban a su teléfono y que tal vez cuando el temporizador llegara a cero, el archivo se bloquearía para siempre. Por eso el mismo puso manos a la obra, y compró un antivirus en la red, el cual le costó más de 150 dólares. Escaneó su teléfono con dicho antivirus y a diferencia de los demás, éste si detectó todos los archivos del malware.

Lo que vio Fred en la pantalla de su computador, lo dejó boquiabierto: El malware había hecho dentro de su teléfono miles y miles de carpetas con miles y miles de copias de sus archivos malignos, los cuales fueron indetectables a los demás antivirus. Se dio cuenta, que la tarea era larga y que al antivirus le tomaría por lo menos una hora en eliminar todo aquello.

«La hora que me queda de vida». Pensó, mirando la pantalla de su teléfono dónde el temporizador señalaba que solo le quedaban 57 minutos. Luego salió de su cuarto y se puso a esperar a que el antivirus hiciera su trabajo.

Habrían pasado poco más de 50 minutos, cuando Fred regresó a su habitación, pero no porque calculó que el antivirus ya hubiera terminado su trabajo. Sino porque un olor a quemado llego hasta la sala donde él estaba viendo televisión. Cuando llegó vio algo que lo hizo sorprender y enojar a la vez: El antivirus ahora le decía que tenía más de 10 millones de archivos malignos en su Smartphone. Así que lleno de rabia, intentó parar todo, pero el antivirus no se detenía. Con ira tomó su teléfono y desconectándolo bruscamente, lo estrelló contra el piso.

Su computadora estaba increíblemente sobrecalentada, de allí el olor a quemado, e iba a desconectarla cuando escuchó una voz infantil detrás de él: «El temporizador está a punto de llegar a cero».

Al voltear quedó aterrorizado con lo que vio: La niña del globo, que estaba en el fondo de la pantalla de su teléfono estaba detrás, en la entrada de su cuarto y se dirigía hacia donde él estaba.

Apenas la vio, pudo enterarse que no se trataba de una foto en blanco y negro, la piel de la niña era realmente de ese color. «Ven conmigo» Le dijo ella, y lo tomó de la mano.

Cuando Fred sintió el contacto con aquella mano helada, dio un grito de auxilio. Pero nadie podía auxiliarlo, ya era muy tarde: La computadora sobrecalentada misteriosamente hizo explosión y mató a Fred instantáneamente.

En ese entonces el temporizador había llegado a cero.

¿Un policía de caminos o su majestad?

¿Un policía de caminos o su majestad?

Si eres mexicano y naciste en el siglo pasado, este seguro que te encuentras familiarizado con la figura de Pedro Infante, uno de los artistas rancheros más recordados de los últimos 60 años. La versión oficial dice que murió en un accidente aéreo a mediados de los años 50.Pese a eso, la gente siguió diciendo por décadas que sólo había sido un rumor y que “Pedrito” se había retirado de la farándula debido al cansancio y agotamiento que le causaban las jornadas en el set de grabación.

A donde quiero llegar es que del mismo modo en el que los mexicanos fincan sus mitos con elementos de ficción y realidad, también lo hacen los españoles a través de sus ya conocidísimas leyendas urbanas españolas.

Por ejemplo, existe gente en la península ibérica que asegura que fueron rescatados en la carretera por el mismísimo Rey de España. Así es, un suceso común es el que estoy a punto de contarte:

Imagina que vas transitando por la carretera y de repente escuchas un ruido proveniente de la parte inferior de tu vehículo. El volante se mueve un poco pero tú sigues, pues piensas que golpeaste algún desperfecto del asfalto.

Luego comienzas a sentir que la tracción no es la misma y decides detenerte para echar un vistazo. Bajas del carro y observas como el neumático trasero derecho se ha reventado.

Te agarras la cabeza con ambas manos, pues recuerdas que desde hace más de un semestre no llevas llanta de refacción en el maletero.

– ¿Y ahora qué voy hacer? Para colmo de males, mi móvil se ha quedado sin cobertura.

Cuando piensas que está todo perdido, un motociclista con uniforme de policía se acerca a ti a toda velocidad. El oficial desmonta rápidamente y te tranquiliza diciéndote que él puede arreglar el desperfecto con uno de los parches que trae en su chaqueta.

En cuestión de minutos, la rueda queda totalmente reparada e incluso da la impresión de que ha sido inflada nuevamente.

Le das las gracias al policía y este se quita el casco para verte a los ojos. En ese instante te percatas de que es su majestad quien fue en tu auxilio.

Veremos si ahora con la coronación de Felipe VI, estas historias siguen ocurriendo o tienen alguna variación.